Silencio... tus pupilas impactaban en mi boca...
Yo, sin decir palabra alguna, esperaba alguna señal divina para contraatacar...
Esencia de guerrero, alma de luchador...
en esto del amor, ganar o perder es cosa de dos...
Frente a frente mirándonos...mientras la guerra de nuestros corazones se batía en duelo a pulsaciones...
Fuerza extrema llevada a límites indescriptibles...
El día sintió celos de la noche y desapareció...Tu espada cruzó mi corazón... el frío metal estremeció mi alma...
Mientras mis ojos, rotos en llanto, veían al ser que había dado vida y muerte a mi corazón...
Brisa caribeña es lo que recorre sigilosamente el ombligo de mi oreja...
Ojos azul zafiro, que al mirarme, hacen que me adentre en un profundo mar buscando el oxígeno de tu corazón...
Las palmeras se agitan al son del viento, las mece caprichosamente a su merced, marcando el ritmo de mi respiración pausada...
Rayos de sol broncean mis sentimientos hacia ti, aunque ya me he despojado de la protección solar, y así dar paso a las quemaduras que me hacen presa de mi mismo...
Negro rubí de África, pasea sobre las arenas de mi tiempo, escurrido entre mis dedos, húmedos de la espuma de tu ser...
El amor derretido se hace presa del jugoso coco que roza el color granate de tus labios...
Calima, tu nombre, calor y lima...