jueves, 1 de agosto de 2013


La espuma fría humedece mis pies mientras miro al horizonte marino, rumbo a tu corazón...
Sin pensarlo me lancé al mar, el cual me abrazó con sus salados brazos y su pureza marina...
Tiritando de amor me sumergí en los profundos fondos de tus sentimientos para dar sentido a lo efímero que fue nuestro desliz espumoso...
Las sirenas que me rodeaban con melenas rubias y collares de coral me aconsejaron buscar en el interior de aquel barco encallado en el fondo de tu corazón...
Entré en él sin pensarlo e iluso de mi, pensé encontrar aquel tesoro que tanto anhelaba, pero en cambio sólo hallé recuerdos y momentos destruidos por la sal...
Me encontraba sin oxígeno, sin vida, prefería morir de amor a vivir con la irónica mentira de Neptuno...
Mi cielo aguado se llenó de estrellas de mar que iluminaron mi mente y, cual ola en la mar, salí de aquella espiral de algas y rocas...
Sumergido en mis pensamientos, me quedo anclado en las profundidades marinas de tu corazón para siempre... 

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