Fría y espumosa noche, la cual, mientras caminaba en la inmensidad de Madre naturaleza, pude encontrar tu luz entre las manos esqueléticas de aquellos árboles.
Me acercé sigilosamente y pude ver tu cuerpo desnudo.
Era algo asimétrico, con piel escamosa y sudorosa, ojos negros como mi vida y grandes como dos luceros.
Era algo asimétrico, con piel escamosa y sudorosa, ojos negros como mi vida y grandes como dos luceros.
Podías ver como yo retrocedía al ver que tu cuerpo alienígena se acercaba a mí.
Pero de repente, noté que aquel ser era lo que ansiaba, me acerqué, le toqué y note como miles de constelaciones chocaban entre sí dentro de mi vientre.
No podía respirar y gesticular palabra.
Tú, cogiste mi mano y me llevaste contigo hacia la luz que invadía nuestro alrededor.
Pero de repente, noté que aquel ser era lo que ansiaba, me acerqué, le toqué y note como miles de constelaciones chocaban entre sí dentro de mi vientre.
No podía respirar y gesticular palabra.
Tú, cogiste mi mano y me llevaste contigo hacia la luz que invadía nuestro alrededor.
Mis pupilas dilataron y mi cuerpo desvaneció desnudo entre tus brazos. Estaba preparado para la abducción.
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